domingo, 25 de marzo de 2012

Recuerdos

¿Sabes? Ahora que no estás cerca, es el silencio el que viene a hacerme visitas de vez en cuando. Es curioso, yo pensaba que era mi enemigo, y resulta que es el único al que no me avergüenza enseñarle mis lágrimas. Nunca imaginé que el silencio pudiera decir tantas cosas, en su ausencia se habla tanto. . . que nadie le deja expresarse. A menudo me habla de ti. . . lo siento a veces me viene grande el olvido. Aún creo verte. . . creo recordar tus ojos, tan negros, tan vivos. Las sombras de la pared te dibujan, el viento es cruel, me trae olores que me impiden mandarte al olvido. Pero te dejé marchar, supongo que ya no sirve de nada pensar en lo que no ha sido y pudo ser. . .

viernes, 16 de marzo de 2012

Pues sin esperanza;¿ que nos queda ?

La alcancé tan deprisa como pude sin llamar su atención.
-Disculpe, señorita.
Ella se volvió, y su rostro se iluminó al verme.
- ¿Si?
- Normalmente nunca abordaría así a una mujer, pero no he podido evitar fijarme en que tiene usted los ojos de una dama de la que una vez estuve locamente enamorado.
- Es una pena amar solo una vez- dijo ella, y su sonrisa traviesa dejó entrever sus blancos dientes-. He oído decir que hay hombres que consiguen amar dos veces, e incluso más.
Ignoré la burla.
-Yo solo he delirado una vez. Nunca volveré a enamorarme.
Ella adoptó una expresión dulce y apoyó suavemente una mano en mi brazo.
-Pobre hombre, esa mujer debió hacerle mucho daño.
-Cierto, me hirió de varias maneras.
-Pero eso tan solo era de esperar- Dijo con naturalidad -¿Cómo no iba a amar un mujer a un hombre tan opuesto como usted?
-No lo sé – Dije con modestia-. Pero creo que no me amaba, porque me atrapó con una sonrisa adorable y luego desapareció sin decir palabra. Como el rocío bajo la luz del amanecer.
-Como un sueño al despertar – añadió Denna con una sonrisa.
- Como una doncella férrica deslizándose entre los árboles.
Denna se quedo cayada un momento.
-Esa mujer debía de ser verdaderamente maravillosa para enamorarlo tanto- dijo entonces mirándome con seriedad.
-Era incomparable.
-Bueno- Adopto un tono más jovial-. Todos sabemos que a oscuras todas las mujeres son igual de altas. - Soltó una risita y me hincó el codo en las costillas con complicidad.
-¡Eso no es cierto!- dije con firme convicción.
-Está bien- dijo ella lentamente-. Supongo que tendré que creer lo que me dice. – Volvió a mirarme-. Quizá algún día logre convencerme.
Me sumergí en el castaño profundo de sus ojos.
-Esa siempre a sido mi gran esperanza.
Denna sonrió, y me dio un vuelco el corazón.
-Mantenla- Deslizo un brazo en la curva del mío y echó a andar a mi lado- Porque sin esperanza, ¿Qué nos queda